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| A
DOMINGO PÉREZ |
Tener
el lujo, el privilegio, y el honor de conocer a una persona
como DOMINGO PÉREZ es
todo un tópico, pero resulta que en este caso estas palabras
van mucho más allá del propio significado gramatical de las
mismas. Aquellos que hemos tenido la tremenda oportunidad
de compartir unos momentos de trabajo, de intercambio e incluso
de amistad con Domingo, nos damos cuenta que son estos momentos
en los cuáles dichos recuerdos nos hacen sentir profundamente
más tristes de lo que normalmente acostumbramos a encontrarnos.
Desde la isla a la que cariñosamente Domingo siempre tenía
una frase de ánimo, de aliento, de esperanza; desde el dolor
más profundo por su pérdida, el cuál nos impide escribir de
una forma fluida lo que pretendemos describir, puesto que
los sentimientos son más poderosos que la razón, queremos
por la presente agradecer a esa persona que siempre
tenía un momento para los demás, todos esos minutos de consejos
que a la postre servían para facilitar la resolución de muchos
problemas y situaciones adversas.
Domingo Pérez ha sido tan especial para todos nosotros
que las lágrimas de tristeza, desconsuelo y amargura nos impide
articular palabra, nos impide ver con claridad lo que estamos
redactando, nos impide, en definitiva, poder poner la razón
necesaria en todo sentimiento para que éstos puedan ser controlados.
Siempre tenía una broma hacia los que como él nos encontramos
luchando por una sociedad un poquito más justa, hacia los
que en la isla de La Gomera nos hicimos eco de lo que en su
momento propugnó con el ejemplo
y es precisamente esa
forma de ser con los demás lo que probablemente más nos ha
calado interiormente y lo que nos cautivó de una forma definitiva.
Realmente
nos encontramos tristes porque notamos que nos han arrancado
un poquito de nosotros, que hemos perdido algo propio, que
alguien importante se ha alejado, que no podremos reírnos
a carcajadas con sus ocurrencias, sus ideas, su forma de
ver las cosas
egoístamente para nosotros no podrá acompañarnos
más en esas visitas a La Gomera en las cuáles continuamente
dejaba una palmadita en la espalda siempre tan necesaria.
No podemos hablar de su
familia porque no la conocemos personalmente, tan sólo desde
su punto de vista, desde lo que él siempre contaba de una
forma tremendamente orgullosa, desde el amor a los suyos
que reflejaba al hablar de ellos
pero a pesar de ello
queremos hacer llegar con estos párrafos unas pinceladas
de aliento y esperanza a su esposa e hijos, que en definitiva
son los que más lo necesitan. Esperamos que con la presente
se sientan un poco más, si cabe, orgullosos de Domingo,
esa persona que no ha pasado por nuestras vidas de puntillas
precisamente, sino que ha dejado una huella profunda en
cada uno de los que de alguna manera hemos sido cómplices
suyo.
Domingo era una persona
que en cualquier reunión siempre hacía alguna broma, ocurrencia
o reseña hacia "los de La Gomera", de tal
forma que inevitablemente nos arrancaba esa sonrisa o carcajada
lógica del momento. Y es por este motivo, y porque realmente
lo apreciamos y queremos de una manera muy especial por
la cuál hemos escrito esta carta.
Desde el Proyecto ARGODEY-LA
GOMERA, le debemos muchos consejos, muchos alientos, y sobre
todo muchas palmaditas en la espalda. Creo, y si mal no
recuerdo, él fue de los primeros que nos llegó a decir literalmente
"tranquilo, se está demostrando que el trabajo bien
hecho siempre tiene sus recompensas, y ésta es una de ellas",
pues esta frase para unos novatos como éramos nosotros en
aquellos momentos supuso el mejor de los estímulos.
Deseamos desde La Gomera,
que esto sirva como un granito de arena en esa montaña de
reconocimiento que Domingo Pérez se merece, puesto que con
su saber hacer, su talante y sobre todo su personalidad,
se lo ha ganado a pulso. E igualmente hacer llegar a su
familia la más profunda y sincera muestra de cariño y aprecio.
GRACIAS POR TODO DOMINGO.
PROYECTO ARGODEY-LA GOMERA
DEJÓ
DE LATIR UN CORAZÓN SOLIDARIO
Domingo siempre estaba
"preocupado" por la realidad
de los colectivos en situación de exclusión social y "ocupado"
junto con otros, en crear líneas y alternativas
de intervención que facilitaran la inserción socio-laboral
de los más desfavorecidos.
Desde
esta manera de pensar, sentir y hacer,
comenzó hacer camino allá por los años 80, dejándose
en él la piel, las manos, los pies, el corazón.., un corazón
de carne, grande, cercano, generoso, fiel, un latido constante
y solidario que aportó en todo su recorrido ilusión, entrega,
esperanza ..., creyendo firmemente en las posibilidades
y capacidades de las personas y de los proyectos que con
cariño acompañó.
Domingo siempre sorprendió
por su sensibilidad especial y cercanía, por su
generosidad y su saber acompañar procesos, animando y
reconociendo en todo momento el esfuerzo de personas y
proyectos, actuando según la ocasión con exquisita
delicadeza o silencio inteligente.
Creyó firmemente y
por ello potenció junto con otros "redes" redes
que dan libertad, redes que intentan abrigar la intemperie
de la realidad social.Por ello queremos recordarlo como
un referente importante para Canarias en el campo de la
inserción por lo económico y agradecerle la herencia social,
humana y de buen hacer que nos ha dejado.
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| SEMBLANZA
EN RECUERDO DE DOMINGO PÉREZ
Aquellos que hemos tenido
el privilegio de conocer a Domingo Pérez y la oportunidad
de compartir espacios de trabajo, de intercambio e incluso
de amistad con él, nos damos cuenta, que son estos momentos
donde los recuerdos nos hacen sentir profundamente tristes.
Queremos con esta "semblanza" agradecerle el que
siempre tuviera tiempo para los demás, todos esos minutos
de consejos que a la par servían para facilitar la resolución
de muchos problemas y situaciones adversas.
Muchos
de nosotros no podemos hablar de su familia porque no la
conocemos personalmente, tan sólo desde su punto de vista,
desde lo que él siempre contaba con orgullo, desde el amor
a los suyos que reflejaba al hablar de ellos ..., pero a
pesar de esto queremos hacer llegar con estos párrafos unas
pinceladas de aliento y esperanza a Ester, Ruimán y Yaiza,
que en definitiva son los que más lo necesitan. Esperamos
que con esta semblanza se sientan un poco más, si cabe,
orgullosos de Domingo, esa persona que no ha pasado por
nuestras vidas de puntillas precisamente, sino que ha dejado
una huella profunda en cada uno de los que de alguna manera
hemos sido cómplices suyos.
Domingo Pérez fue sobre
todo un militante de la vida, siempre creyó eso de que la 
" realidad se podía cambiar", y lo demostró con
su manera de andar por la vida, allí por dónde quiera que
pasó, sin renunciar a la utopía.
En su vida la ideología,
su forma de entender las cosas, estaba siempre presente
y en el fondo, no la separaba, pero no una ideología a secas,
sino cercana y humana, que le hacía ser sensible y estar
presente con las personas, lo que le llevaba a meterse en
todo tipo de "líos".
Siempre estaba "preocupado"
por la realidad de los colectivos en situación de exclusión
social y "ocupado" junto con otros, en crear líneas
y alternativas de intervención que facilitaran la inserción
sociolaboral de los más desfavorecidos.
Desde esta manera de pensar,
sentir y hacer, comenzó hacer camino allá por lo años 70,
dejándose en él la piel, las manos, los pies, el corazón
..., un corazón de carne, grande, cercano, generoso, fiel,
un latido constante y solidario que aportó en todo su recorrido
ilusión, entrega, esperanza ..., creyendo firmemente en
las posibilidades y capacidades de las personas y proyectos
que con cariño acompañó.
Domingo
era un trabajador social en todo el sentido amplio de la
palabra, trabajó muchos años en la zona de Ofra - Somosierra,
llegando, como solía recordar él, a tirar las puertas de
las casa precintadas porque la gente no tenía donde vivir.
Más tarde trabajó en Caritas Interparroquial de Taco, donde
surgió el Proyecto Ataretaco, al mismo tiempo que iba combinando
con su labor docente en la Escuela de Trabajo Social, donde
tenía desde hace varios años, dedicación exclusiva. Aunque
también es cierto que esto no le impedía seguir vinculado
a la realidad de las iniciativas de inserción sociolaboral
y al mundo más " práctico" de lo social, por medio
de su participación en Ataretaco y en la Red Anagos.
Domingo tenía una curiosidad
por todo, y siempre veía más allá de lo inmediato, de lo
concreto. Siempre sorprendió por su sensibilidad especial
y cercanía, por su generosidad y su saber acompañar procesos,
animando y reconociendo en todo momento el esfuerzo de personas
y proyectos que con cariño acompañó, actuando según la ocasión
con exquisita delicadeza o silencio inteligente.
Creyó firmemente y por ello
potenció con otros "redes" redes que dan libertad,
redes que intentan abrigar la intemperie de la realidad
social. Él siempre afirmó que " en red podemos realizar
una apuesta mayor y con más fuerza, no sólo a las consecuencias
y problemas concretos, sino a las causas, a las políticas
que tienen que ver con ellas". De ahí surgió la
Red Anagos( Asociación Canaria de Proyectos de Promoción
e Inserción sociolaboral), REAS ( Red de Economía Alternativa),
REPRIS (Red estatal de Proyectos de Inserción Sociolaboral),
dónde jugó un papel dinamizador y promotor importante.

Todos
Por ello queremos recordarlo
como un referente importante, no sólo para Canarias, en
el campo de la inserción por lo económico y agradecerle
la herencia social, humana y de buen hacer que nos ha dejado.

Datos obtenidos de la Web Reasnet.org
Fotos: Isonorte "La Palma".
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